Coaching Ejecutivo

 

¿Cómo estás? ¿Te falta algo? ¿Sabes qué es lo que te falta? ¿Sabes cómo conseguirlo? Preguntas seguro que no te faltan. Y vamos nosotros y te planteamos más. Pues vaya, ¿verdad? Ya. Es que en esto consiste el Coaching, por muy ejecutivo que sea.

 

Porque los ejecutivos somos personas también. Somos esas personas que nos ponemos la chaqueta de lo que hayamos aceptado jugar (jefe de equipo, carnicera, peluquero, o comercial) y en ese mismo momento ya no somos solo nosotros: somos un “ejecutivo” (vaya, aquél que ejecuta) a las órdenes del sistema en el que nos desenvolvemos. Y entender el sistema y sus reglas (escritas o no) nos resulta clave, y no siempre fácil. Y comprender qué espera el sistema de nosotros puede resultar una tarea ardua porque los mensajes que recibimos no son siempre claros, concisos y unívocos. Depende del tiempo que llevemos haciendo nuestro trabajo, incluso, hay veces que ni siquiera tenemos la certeza de qué es realmente lo que podemos aportar al sistema en cuestión.

Un coach es un fan incondicional (sí, también podemos seguirte en twitter y hacer “me gusta” en todos tus comentarios en Facebook) que te acompaña, te hace cuestionarte lo que sabes, descubrir lo que no sabes, te reta y va a tu lado mientras ejecutas el plan con el que te has comprometido, para alcanzar tus metas.