Coaching Deportivo

Quieres dar más. Y sabes que puedes. Sabes que estás dispuesto a esforzarte, a superarte, a rebasar tus límites. Has fluido, ya lo has sentido. Has experimentado ese equilibrio entre el desafío y tu capacidad. Y has salido victorioso.

Ahora tienes nuevos retos y entrenas, pero estás convencido de que hay más en ti. Quizás sueñas con bajar unas décimas tu última mejor marca, superar tu última distancia, tu mejor puntuación. Es posible que hasta hayas soñado con morder chapa. O igual ya lo has hecho, y ahora quieres más.

Usa tu autoeficacia, visualízate.

Un coach no es un superhombre (o supermujer). No corre los 100 en menos de 10 segundos (vale, es posible que algún coach por ahí sí), no nada 3.000 mts, o te hace un hat trick en cada partido que juega. Pero algo saben los coaches deportivos. Y es que muchos de los límites están en la cabeza. No, no voy a atreverme a decir todos (son demasiados!). Para lograr un objetivo deportivo hay que ser capaz de volver desde el futuro, haber sentido que has estado allí y desandar los pasos para regresar. El coach te acompaña sin descanso en ese camino. Cree en ti cuando no lo haces ni tú mismo. Y saca de ti lo que no sabías que tenías dentro.

Posiblemente haya momentos en que te rendirías. Tu coach no lo hará. Ni te pondrá fácil que tú lo hagas. En el fondo, ¿quieres conseguirlo, no?